viernes, 21 de febrero de 2014

CORRUPCIÓN EN EL SECTOR DE LA FORMACIÓN
Todo el mundo necesita alguna excusa para estudiar, alguna excusa poderosa: Mis padres me obligan; es para contentar a la familia; lo necesito para poder tener un buen trabajo; porque no quiero acabar en el paro o despotricando todo el día... Son excusas, pero normalmente son necesarias. Es difícil que alguien diga: yo estudio porque puedo, porque aprovecho la oportunidad y no me importa para qué me vaya a servir. Esto sería como decir: no sé para qué estudio, es un deseo y no tiene explicación.
¿Para qué sirven las subvenciones o bonificaciones para la formación de trabajadores?: Para nada. No van a hacer que ningún trabajador decida empezar a estudiar. Eso está claro. Nadie decide estudiar porque le vaya a salir más barato que a los demás o más barato que antes.
Estas subvenciones, o bonificaciones, están destinadas a ser un coladero de corrupciones. Las empresas más honrradas para las que he trabajado se limitaban a regalar un ordenador a los alumnos que se apuntaban a los cursos. También había casos de cursos que la mitad de los alumnos eran amigos de las empleadas de la empresa de formación. Llegaban a clase, firmaban las hojas de asistencia y se iban.
Las empresas más poderosas y menos honrradas pues van más a lo grande como es lógico y luego les pillan y se montan estos líos como el de la noticia. Pero vamos, que las subvenciones para formación de trabajadores son corruptas de raíz. No creo que nunca hayan servido para nada.
Y la formación a desempleados también es bastante corrupta, aunque menos. Porque formarse toma más tiempo del que se tiene cuando uno está en paro. La gente que quiere formarse para conseguir un trabajo no quiere formarse, quiere un trabajo. Habría que darles trabajo y obligarles a formarse para conservarlo. Pero el estado ya no tiene tanto poder, son las empresas ahora. Estamos en sus manos.
Noticia sobre corrupción en el Sector de la Formación. Diario El País