viernes, 28 de diciembre de 2007

¿Es posible un método o sistema?

En el mundo de la docencia de apoyo y docencia privada (academias y centros de formación privada) a menudo se vende un método o un sistema infalible.
Como profesor con alguna experiencia, y teniendo en cuenta que los profesores somos los que damos la clase y los que conocemos de primera mano los resultados y las bondades de cada sistema; y también como estudiante de psicoanálisis, que es donde se estudia el proceso de transmisión de conocimientos; no creo que exista ningún sistema o método que se pueda aplicar por igual a todos los alumnos. Por el contrario, me parece más acertado hablar de la idea que se tiene acerca de la docencia, de la transmisión de conocimientos, etc.
Es decir -me pongo del lado del alumno- yo no contrataría a una academia o centro de formación por su método o su sistema, pero sí lo contrataría si sus ideas y planteamientos acerca de la labor docente me parecieran correctos e interesantes.
Por ejemplo, no es lo mismo un centro que piense que la docencia consiste en explicar bien, que un centro que piense que la docencia consiste en ocuparse de que los alumnos aprendan. En la primera concepción sólo existe una parte, el profesor; en la segunda concepción se tiene en cuenta lo fundamental que es el alumno.
En general me parece que las academias que proponen un sistema o método rígido, podemos decir que no tiene en cuenta al alumno, las particularidades de cada persona. Yo creo que cuando alguien se apunta a un curso o contrata clases de algo, es porque quiere aprender, y el aprender, hasta en la filosofía, tiene que tener efectos en la realidad. Quiero decir, que como profesores siempre es posible verificar si el alumno aprende o no. Esta forma sería proponerle ejercicios y ver cómo los realiza, pero me gustaría ir un paso más allá. Me parece que el proponer que el alumno realice un trabajo productivo no es sólo un medio para comprobar si ha aprendido, sino que también es una forma de conseguir que aprenda.
Me gustaría desarrollar esta opinión más detenidamente en otro artículo. Porque a menudo se piensa que se comprende algo cuando te lo explican, y esto no es así. Comprender (dice Freud) es comparar con algo conocido. Es decir, tenemos la sensación de comprender algo cuando podemos equipararlo a algo conocido.
Cuando explicamos a un alumno un concepto que es nuevo para él, no conseguiremos que lo entienda a no ser que desvirtuemos el concepto equiparándolo a otra cosa que el alumno sí conozca. Por otro lado, si conseguimos que el alumno repita unos cuantos ejercicios basados en dicho concepto, aún sin comprenderlo; veremos que tras dos o tres ejercicios ya tiene la sensación de haberlo comprendido. ¿No os ha pasado nunca? Acordaros del último concepto que aprendisteis...
Me gustaría desarrollar esta idea de la importancia de la repetición en el proceso de aprendizaje. La "explicación" también es fundamental, y tiene que ver con la generación de la "ilusión de comprender" en el alumno. En próximas entregas abordaré más profundamente estos temas. Un saludo.