jueves, 24 de enero de 2008

GERMEN DE MÉTODO DOCENTE

Partiendo de la base de que en docencia es imposible desarrollar un método único e infalible para todos los alumnos, también es cierto que conforme van aumentando mis "horas de vuelo" como profesor, me voy dando cuenta que hay ciertos procedimientos que sí que se repiten en algún grado. Y no sólo eso, además me doy cuenta que "conviene" repetir estos procedimientos siempre y cuando se tengan los oídos bien abiertos para aceptar cualquier circunstancia que conlleve una modificación de este germen de método.
Por ejemplo, para la primera clase, creo que lo más recomendable es pedirle al alumno o alumnos que hagan delante nuestro algún ejercicio. ¿Qué ejercicio? Dirán los alumnos. Da igual, uno que cueste algún trabajo pero que creáis que lo podéis hacer. No elijas ni el primer ejercicio del libro ni el último, escoge alguno intermedio pero que creas que lo puedes hacer.
Con esto se consiguen varias cosas muy interesantes. En primer lugar, el profesor ve al instante el nivel de conocimientos, los hábitos, las dificultades, la forma de trabajar, etc.. de los alumnos. Con esto se evitará aburrirles explicándoles temas que ya conocen, o desanimarles explicándoles temas que aún no están preparados para abordar.
Este consejo que parece una tontería ayuda a encaminar todo el transcurso posterior de las clases, y a centrar en los cauces correctos, la relación alumno-profesor. Aún así, muy pocos centros lo aconsejan, al contrario, suelen decir a los profesores que empiecen con una introducción del tema.
Esto de la introducción, en algunos casos puede ser necesario, pero aún así, yo siempre aconsejo que la introducción sea participativa, es decir, que en la introducción el profesor haga preguntas a los alumnos, les haga hacer algún ejercicio... Por ejemplo si yo tuviera que enseñar a sumar a un grupo de alumnos, en la introducción les preguntaría: Para qué creéis que sirve la suma, porqué creéis que es interesante aprender a sumar, dadme algún ejemplo de utilización de la suma... Y les pediría que me dijeran por ejemplo, cuánto dinero tengo si he salido de mi casa con 40€ y me he encontrado por la calle un billete de 5€. Tiene que ser algo que les haga participar desde el principio. De este modo, también desde el principio el profesor puede ir conociendo las peculiaridades de cada alumno.
Estos consejos están estrechamente ligados con la concepción del proceso de transmisión de conocimientos que manejo, que ya expuse en otras entradas, y que volveré a comentar a menudo. Se trata de pensar que el saber es en acto, no se acumula. Los conocimientos sí que se acumulan, pero no hay conocimientos sin saber, ni saber sin conocimientos. Hay que tener en cuenta esta complejidad.