martes, 8 de enero de 2008

¿Que si me veo con 60 años dando clase?

Hoy me han hecho esta pregunta. Hablaba con otro profesor respecto a planes de futuro y él me preguntó ¿pero tú te ves con 60 años dando clase a grupos de 40 o 50 personas?

Yo respondí que sí, pero que para eso había que empezar a trabajar ya.

Hay profesores que no aguantan en la profesión ni un mes, hay otros que aguantan mucho tiempo o toda la vida, pero a duras penas. Todos hemos conocido alguna vez a algún profesor chiflado, a alguien que a base de dar muchas clases durante muchos años, presente un aspecto deteriorado, o se haya incluso vuelto un poco loco, al menos en apariencia, en el desempeño de su profesión. A mi entender esto se debe a que tienen una forma insana de pensar su oficio y su profesión. Bueno, más que decir "tienen", tendría que decir "se tiene", porque esta forma insana de entender cual es la labor del profesor, es hoy día ampliamente aceptada.

En efecto, se piensa que el profesor tiene que ser muy activo, que tiene que hacer cosas y esforzarse para que los alumnos aprendan. Por mi parte sé que cuanto más activo sea el profesor y cuanto más se esfuerce porque los alumnos aprendan, peores serán los resultados.

Con esto no quiero decir que el profesor no trabaje, lo que pasa es que su trabajo, la característica fundamental de su trabajo, consiste en permitir que otros aprendan, es decir, debe detener su crecimiento para que otros puedan crecer; debe dejar de ser alumno, debe dejar de interesarse por sus propios conocimientos para que el interés recaiga sobre los conocimientos de sus alumnos... Y todas estas cosas cuestan un trabajo, un trabajo que no siempre quiere decir un esfuerzo o una actividad. El trabajo del profesor es predominantemente pasivo, es decir, su trabajo consiste más en "dejar hacer" que en "hacer".