martes, 1 de enero de 2008

¿Para qué sirve el "explicar" del profesor?

Si partimos de la base, de que el alumno aprende un concepto cuando es capaz de producir algo con él ("producir algo" puede ser el resultado de un ejercicio, la solución de un problema, etc.) podríamos pensar que las explicaciones no sirven para nada, si no que lo más eficaz es tratar de que los alumnos consigan hacer los ejercicios mostrándoles un ejemplo, etc. Pero esto no siempre es así.

Con una explicación bien desarrollada de un determinado tema o concepto teórico, lo que el profesor logrará (si tiene éxito), es generar en su auditorio, la ilusión de haber comprendido. Y decimos "la ilusión", porque no se ha comprendido nada realmente hasta que no se ejercito, hasta que no se prueba.

Que el resultado de la explicación sea una ilusión no quiere decir que la explicación o desarrollo teórico del tema sean inútiles, al contrario, en muchos casos son imprescindibles.

Sin un poco de ilusión no os levantaríamos de la cama por las mañanas para comenzar el día. Una cierta dosis de ilusión es indispensable. Esto es lo que aporta la expoliación del profesor a los alumnos. No es que les haga entender el tema, es que esa ilusión de haber comprendido algo, es muchas veces indispensable para que muchos alumnos se animen a estudiar, o a intentar hacer algún ejercicio, etc.

Sin ninguna ilusión se corre el riesgo de que el alumno jamás llegue a intentar verdaderamente realizar los ejercicio y tareas propuestos, con lo que fracasará sin llegar a intentarlo. En el polo opuesto estaría el exceso de ilusión. En este caso el peligro sería que el alumno se conformara con la ilusión de haber comprendido y que acudiera al examen con dicha ilusión, con esa sensación de haber comprendido provocada por el profesor en su brillante desarrollo teórico del tema.